Montalbán, al igual que otros señoríos
de la Casa de Aguilar, perteneció a ésta, antes
de que los Fernández de Córdoba se hicieran
con su titularidad, con los anteriores señores de Aguilar.
Fue Gonzalo Yáñez Dovinal, caballero portugués,
el primer titular de la Casa de Aguilar. Éste señor
era uno de los acaudalados caballeros portugueses que colaboraron
con Fernando III en la reconquista del valle del Guadalquivir
en 1237. A partir de este momento, el beneficiario y todos
sus sucesores adoptaron el nombra de la villa, y desde entonces
comenzaron a ser conocidos como el linaje de Aguilar. El 16
de Abril de 1257 Alfonso X el Sabio confirmó la donación
de este señorío a Gonzalo Yáñez
Dovinal, quien procedió a la repoblación de
sus feudos.
Al morir otro Gonzalo Yáñez,
3º señor de Aguilar sin descendencia, el señorío
queda en manos de su hermano Fernán, quién también
murió sin descendencia. El señorío pasa
entonces a la Corona pues así lo disponía la
ley. Era rey Alfonso XI, que prefirió quedarse con
el señorío en vez de donarlo a uno de los pretendientes
que lo reclamaban.
Enrique II Trastamara decidió donárselo
a Gonzalo Fernández de Córdoba, nieto de Gonzalo
Yáñez, a quien la reconoció la herencia
de su abuelo. La concesión del señorío
tuvo lugar el 30 de Abril de 1370. Desde esta fecha y hasta
1505, Montalbán perteneció a los Alcaides de
los Donceles, rama secundaria de la Casa de Aguilar. Dicha
rama fue fundada por por Alfonso XI, probablemente como donación
a la ayuda recibida en sus campañas contra los musulmanes.
Diego Fernández de Córdoba,
fundador de la Casa de los Donceles, compró el lugar
y castillo de Montalbán en 1356, al precio de 15.000
maravedíes. Antes había pertenecido a Fernán
González, del antiguo linaje de Aguilar, es decir,
antes de que los Fernández de Córdoba se hiciesen
dueños de esta Casa. Don Diego Fernández de
Córdoba le concedió a su hija como dote la villa
de Montalbán. Doña Beatriz, que así se
llamaba, casó con don Fernando Alonso de Montemayor,
por lo que Montalbán, pasó a pertenecer a la
Casa de Montemayor. A su vez otra doña Beatriz, nieta
de los nombrados anteriormente, lleva a Montalbán en
su dote al casarse con Fernán Yáñez de
Badajoz, alcaide mayor de Ecija y miembro del consejo de los
Reyes Católicos.
Es de suponer por ello que durante un tiempo
Montalbán, dejó de pertenecer a la Casa de Aguilar,
hasta que en 1503 lo compró don Pedro Fernández
de Córdoba, último representante de la Casa
de Aguilar y 1º del marquesado de Priego.
El 7 de Abril de 1503, don Fernán
Yáñez y su esposa doña Beatriz vendieron
Montalbán al alcaide de los Donceles por 3.000.000
de maravedíes; pero esto era sólo en apariencia
porque quien en realidad lo compró fue don Pedro Fernández
de Córdoba, que era quien lo estaba pagando antes de
que se cediera formalmente los derechos por parte del Alcaide
de los Donceles. Las razones que impulsaron a Fernán
Yáñez de Badajoz y a su esposa fueron, sobre
todo, la proximidad a Aguilar y a Montilla, y los enfrentamientos
entre sus habitantes a que daba lugar esas esas circunstancias.
Una vez efectuada esta compra, Montalbán
pasó a pertenecer directamente a la Casa de Aguilar
que con don Pedro, pasó a denominarse Marquesado de
Priego ( a la casa de los marqueses de Priego concede el rey
Felipe III, en Buitrazago a 9 de mayo de 1603, el título
de Marqués de Montalbán para los primogénitos).
Montalbán fue pues el último
de los señoríos adquiridos por los Fernández
de Córdoba. Las razones que impulsaron a don Pedro
a comprarlo fueron quizá la buena rentabilidad que
esperaban obtener. El elevado precio que don Pedro pagó
por ello - 3.000.000 de maravedíes - hacía pensar
que quizá éste preveía un volumen considerable
de ingresos anuales, cifrado al menos en una rentabilidad
de un 4% ó 5% del valor de la compra de acuerdo con
los modos de operar de la época. Pero no podemos conocer
los ingresos que proporcionaba este señorío
ni los conceptos en los que se apoyaban en fiscalidad señorial
en el mismo.
Así pues, antes de entrar en patrimonio
de la Casa Central del linaje de Aguilar, la villa de Montalbán
había pertenecido a las ramas de los alcaides de los
Donceles y Montemayor.
DATOS SOBRE EL SEÑORÍO DE MONTALBAN
(antes de pertenecer a la Casa de Aguilar)
Por lo que se refiere a las rentas y los derechos eclesiásticos,
Montalbán pagaba el diezmo (la décima parte
de su cosecha) a la iglesia de Aguilar, esto lo sabemos por
un pleito de fines del siglo XV entre el canónigo de
Córdoba y el comendador del diezmo de Pan de La Rambla
(que pretendían cobrar el diezmo de Montalbán)
y por otra parte, los labradores y señor del lugar
(Fernán Yáñez de Badajoz) que alegaban
la vinculación de Aguilar.
De este hecho hay una escritura capitular
en la villa de Aguilar que principia en 1.500, hoja 102 y
dice:
"Sepan cuantos esta carta vieran como
el la villa de Aguilar a 6 días del mes de abril de
1551 años otorgaron Pedro Martín del Mármol,
Alonso Jiménez Pescador e Marín López
Hidalgo, e Juan Martín de Agustín e Pedro Martín
Poveda todos cinco vecinos que se dijeron ser de la villa
de La Rambla, quellos se venían a vivir y morar al
castillo de Montalbán término e jurisdicción
de esta villa de Aguilar con sus casas pobladas por estar
e morar en dicho término según y en la manera
que los vecinos de Aguilar cuyo término e jurisdicción
es el dicho castillo; para gozar de la franqueza y libertad
que los vecinos de esta villa de Aguilar gozan, conviene a
saber: que ellos todos cinco juntamente vivirán y estarán
en dicho castillo de Montalbán según se dan
las vecindades de esta villa, de esta manera: que en los dichos
cinco años primeros siguientes harán cada uno
de ellos una casa de siete tijeras y pondrán en el
dicho castillo e en su término de esta villa de Aguilar
una aranzada de majuelo o lo comprarán: en los otros
cinco años luego siguientes serán de fuerza
y servirán según que los otros vecinos de la
villa de Aguilar sirven e pagan que no han de pagra otra cosa
más que cuanto los otros vecinos sirven eceptuando
el dicho tiempo de los dichos diez años, en cada uno
año han de pagar por señorío y en señal
de él al señor una gallina".
En 1356: en el documento de venta de la villa
al alcaide de los Donceles se mencionan los siguientes tributos
que pagaba Montalbán: el Almoja-rifargo, servicios,
fonsada, fonsadera y Martiniega.- Cuando pasó a la
Casa de Aguilar, o existen noticias de estos títulos.
1454 : en un documento del archivo del Duque de Medinaceli,
se hace referencia a la obligación de los vasallos
de Montalbán de pagar a sus señores de terrazgo
y en otro documento se menciona el pago anual de 150 pares
de gallinas por parte de los vecinos.
1457: los habitantes de Montalbán
tuvieron que pagar de pedidos y monedas 200 maravedíes
lo que da idea del escaso papel que desempeñaba esta
villa dentro del Señorío, pues por ejemplo Montilla
pagó 9.200 maravedíes, y Aguilar 12.640 maravedíes.
DATOS SOBRE EL SEÑORÍO DE MONTALBÁN
(Perteneciendo a la Casa de Aguilar)
Montalbán según la documentación
existente contaba con dos aldes. Del resto de los oficiales
que formaban el consejo municipal no se sabe nada. Como se
supone que tenía gobierno concejil, cuando pasaban
de un señorío a otro de lo que se trataba era
de suponer la autoridad señorial de los nuevos titulares,
sobre la administración y gobierno de los mismos.
El consejo se componía de alcalde,
regidor, jurado escribano, portero y mayordomo.(Ver apéndice).
Los cuales eran nombrados por el marques pagándoles
por dicho trabajo.
El alcalde se encargaba de la justicia.
Propiedades territoriales (1505)
Haza de Córdoba Rentas: 1819 fanegas
de pan
Haza de Fuente el Abad terciado y 9.5 celemines
Haza de Maymón
Haza del Pozuelo de Fernán Alonso
Haza de Matachales
Propiedades inmuebles (l519)
Tres silos con capacidad para 1.500 fanegas Renta: 3.750 maravedíes
Un tejar " 4.500 maravedíes
Un mesón " 60.000 maravedíes.
Propiedades muebles
3.000 ladrillos y 33 cachices de cal Renta: 5.550 maravedíes
Armas y pertrechos del castillo (1519)
12 lanzas
6 corseletes (petos coraza)
4 espingardas con sus atracadores y aparejo
Producción de cereal
2.700 fanegas de trigo
500 fanegas de cebada
Estas ascendían a 132.000 maravadíes
Relación de esclavos
Hamete Facain valor de cotización 6.000 maravedíes
( el nombre de Hamete hace mención al color de su piel
en este caso Hamete significa el loro).
EL CASTILLO.
No existen noticias muy explícitas sobre la organización
militar de los castillos de la Casa de Aguilar, sí
se conservan las relaciones de armas y pertrechos que poseían
algunos en los primeros años del siglo XVI. La guarnición
encargada de la defensa de un castillo debía atender
no sólo a la preparación de armas y pertrechos
militares, sino también a su manutención y subsistencia
en prevención de los frecuentes asedios.
En relación con esto, podemos recordar
las recomendaciones que en el siglo XIII daba Alfonso X en
orden a la eficaz conservación y defensa de los castillos,
insistiendo en que toda fortaleza debía tener para
su mantenimiento muchas armas y guarniciones, maderas combustibles,
hierro abundante, grandes cantidades de lana y estopa, tea,
tocino, cera, alquitrán, grasa y pez, cuerdas, plomos
y cadenas; mucha vitualla de larga duración y libros
de romanas y otros géneros literarios que sirvieran
de distracción.
Dentro de este género de utensilios
y productos se encuentran algunos castillos de la Casa de
Aguilar entre ellos el de Montalbán.
MONTALBÁN PUEBLO FORTALEZA
De entre los distintos grupos que se aprecian en la caracterización
morfológica de los pueblos campiñeces, Montalbán
debe inscribirse dentro de los pueblos fortaleza. Este tipo
es el predominante en la campiña y surgió en
virtud de una serie de condicionantes físicos, humanos
e históricos, derivados de la antigüedad del poblamiento
y del cáracter fronterizo que durante tanto años
mantuvo la comarca, y que obligó a un hábitat
concentrado al abrigo de los cerros o lomas existentes.
Montalbán y otros señoríos
de la Casa de Aguilar constituyen un núcleo bien definido,
enclavados en lomas coronados, es decir, en verdaderas cimas
testigos, surgidos en función de la dureza relativa
de estos materiales. En Montalbán es lo que llamamos
la Tosca, el Cerro de Montalbán donde su amplitud albergaba
además del castillo un centro urbano, donde se encontraba
la iglesia principal, y las residencias de las clases más
acomodadas de la población, y llevaba el nombre de
"Villa" que en Montalbán aún se conserva
dicho nombre.
POBLACIÓN
La población de Montalbán cuando pertenecía
al linaje de Aguilar debía ser bastante exigua; sabemos
como a mediados del siglo XV el titular del esta villa, Fernán
Alonso de Montemayor, tuvo que proceder a dictar medidas para
su repoblación, sin que tuviera mucho éxito,
ya que su viuda, al hacerse cargo del señorío,
se vio obligada a ordenar a sus vasallos que todos los que
tuviesen casas derrumbadas o solares, tenían obigación
de repararlos enseguida, bajo la pena de perderlos, porque
serían entregados a quienes quisieran habitar en el
lugar. Este hecho es bastante expresivo de la situación
demográfica de Montalbán, que no se rehizo en
los años siguientes, ya que existen testimonios muy
explícitos referidos a que, cuando el marqués
de Priego lo compró en 1505, tuvo que encargar a Luis
Álvarez, vecino de La Rambla y criado suyo que procediese
a repartir los solares y majuelos del término a quienes
acudieran a poblarlo.
La extinción del linaje antiguo en
la segunda mitad del siglo XIV dio lugar a unos abatares que
junto con la crisis demográfica de todo el reino durante
este periodo, mermaron considerablemente la población
en este señorío.
Montalbán en 1530 tenía 109
vecinos y 477 habitantes lo que da un total de 586 pobladores.
OTROS DATOS
Tratando el Señor de Aguilar de señalar los
términos de su estado para la mejor recaudación
de los diezmos y rentas, hizo el 9 de febrero de 1587 una
visita a los términos, para cuyo efecto convocó
a la villa de Cabra, Lucena, Santaella y La Rambla, que eran
limitrofes, sin ahcer cuenta de los demás por pertenecer
a su dominio y no tener término propio.
En 1595 practicó otra visita convocando
a los mismos pueblos del señorío, que lo eran:
Aguilar, Montalbán, Montilla, Monturque y Puente de
Don Gonzalo (Puente Genil) habiendo obtenido para ello dos
reales provisiones, la última, conseguida a instancia
de don Pedro Bamedano en nombre del marqués de Priego,
y el 9 de Noviembre de dicho año se señaló
a cada uno su correspondiente término, designando a
Montalbán el que disfruta actualmente.
La archicofradía del Santísimo
Sacramento, fundada en el mandato de Paulo III el año
de 1539, tuvo una ramificación en Montalbán
creándose una del mismo nombre en el año de
1576. El primer libro de Bautismo que se encuentra en los
archivos parroquiales es de 1558 lo que pone de manifiesto
que ya tenía un importante núcleo de población.
APENDICE
A mediados del siglo XVI (1519), se promulgan las primeras
ordenanzas municipales de afectaban a los pueblos de Montilla,
Monturque, Aguilar, Puente Don Gonzalo y Montalbán.
Dichas ordenanzas tenían dos apartados: uno dedicado
al gobierno y a la administración; y otro dedicado
a la administración del término agrícola.
El concejo y el regimiento eran nombrados
por el marqués, que decidía quien era el alcaide
mayor de la villa, los dos alcaldes ordinarios, los seis regidores,
el alguacil mayor, los dos jurados, el mayordomo y el escribano.
Lo que le daba al marqués el control absoluto del pueblo.
El número de oficiales aumentaba cuando lo hacía
la población.
El marqués pagaba los empleos de alcalde
mayor, juez administrados de alcábalas, alguacil mayor,
depositario de alcábalas y alguacil mayor de hacienda.
Del resto de los cargos se sabe que se le compraban al marqués,
aunque despues parece que se perdió esa costumbre.
Los cargos más relevantes -corregidor,
alcalde mayor, alcaldes ordinarios- tenían sus poderes
limitados a los puramente judiciales. Los regidores eran quienes
asumían la función de gobierno, que llevaba
aparejada la de la administración de los bienes de
propios del municipio, la elaboración de las ordenanzas
y reglamentos, entre los que debemos mencionar por su importancia
los que fijaban la utilización de las hojas en que
se divide el terrazgo, así como los que regulaban los
salarios de los jornaleros. En una palabra, los que tenían
el control de la vida política y económica municipal.
Y estos cargos eran elegidos por el marqués, sin tener
en cuenta en concejo o a los vecinos, y por tiempo que él
quisiera.
Además de estos monopolios mencionados,
por Real Provisión de 1630, el rey concede al Marqués
de Priego, a cambio de 60.000 ducados que éste le da
para la guerra, el poner una almona privativa y prohibitiva,
y varias tiendas y tabernas en cada una de las villas del
marquesado; y en otra nueva Real Provisión tambien
se le permite el establecimiento de una alhóndiga donde
vendiese el trigo y la cebada. Por consiguiente del duque
dependía tambien el estanco de tabernas y jabón,
aunque en realidad no producían importantes beneficios,
ya que sólo cobraba una renta en razón a este
monopolio. No obstante, la posesión de estos estancos,
junto con los anteriores derechos monopolísticos, debieron
proporcionar a los marqueses de Priego el control económico
de sus villas.